El municipio de Gáldar participa del espacio geográfico que se ha denominado "comarca del Noroeste", ocupando el ángulo noroccidental de Gran Canaria, cuyo vértice superior se sitúa a unos 1.700 metros de altitud, en un extremo del Macizo Central de la Isla, en las cercanías de Los Moriscos. En las zonas altas, de accidentada orografía, hallamos morfologías bien diferenciadas, el Montañón Negro, la Caldera de los Pinos de Gáldar y el Hondo de Fagagesto, procedentes de erupciones volcánicas.
Por su configuración es un municipio cuya actividad más importante es la agrícola, destacando el cultivo del plátano, siendo éste el de mayor producción en Gran Canaria. Otros cultivos tradicionales son el tomate y las célebres cebollas de Gáldar, además de los cultivos propios de las medianías, como las papas, el millo, etc. La ganadería también se configura como una actividad importante en la vida del municipio, así vemos como Viera y Clavijo garantiza la excelencia y celebrada fama de sus quesos de leche de oveja y flor. Gáldar se muestra como un lugar de gran importancia en el mundo de la arqueología, así lo demuestran La Cueva Pintada de Gáldar y La Guancha. En la actualidad las romerías, como la de Santiago y San Isidro, destacan por su tradición, acudiendo a ellas numerosas gentes provenientes de diferentes municipios.
Se compone de las poblaciones de Barranco Hondo de Arriba, Barranco Hondo de Abajo, Tablado, Juncalillo, Fagajesto, Caideros de San José, Saucillo, Hoya de Pineda, La Agazal, Los Quintana, Piso Firme, San Isidro, Nido Cuervo, Marmolejos, Llano de Caleta y Sobradillo, Barrial, Sardina, Becerril, Caleta de Arriba, Palma de Rojas, Anzofé, La Montaña, Cañada Honda, El Salón.
Historia
El municipio de Gáldar es un elemento clave para quienes aspiren a adentrarse en la historia y la cultura de Gran Canaria y del Archipiélago entero porque su historia no sólo es paralela y coherente con la del resto del territorio insular, sino que especialmente en los inicios del periodo hispánico, jugó un papel de suma importancia en el desarrollo de los acontecimientos.
La antigua Agáldar fue solo uno más de los varios cantones que configuraron el mapa político prehispánico hasta el s. XII o XIII de nuestra era, en que la población norteña consigue alzarse con la capitalidad de toda la isla. Algunos autores hablan de un nuevo horizonte cultural y otros sugieren posibles avances en lo económico y lo demográfico. Según las crónicas, el Señor de Facaracas, un joven guaire (noble) reputado por sus acciones de armas, casó entonces con una harimaguada (sacerdotisa) cuya influencia había ido creciendo a tenor de la extensión de su inteligencia y sus poderes mediáticos. Estos personajes, conocidos como Gumidafe y Andamana respectivamente, consiguieron unificar el poder político insular instaurando la capitalidad para toda la isla en la antigua Agáldar y fundando una dinastía que duraría hasta la conquista europea a fines del siglo XV.
Miembros destacados de esta dinastía fueron el Rey Artemi, cuya victoria en 1402 sobre las tropas hispano normandas de Jean de Bethencourt valieron a la isla el título de Gran, o Guayasén “el bueno” cuya generosidad con el derrotado conquistador Diego de Silva en 1457 ayudó a sostener la imagen de los canarios como nación valerosa y justa.
En las últimas décadas del siglo XV, llegó al trono por ciertos problemas sucesorios, el sobrino de Guayasén, Tenesor Semidán, personaje fundamental en la historia de Canarias. Apresado por el conquistador Alonso Fernández de Lugo fue llevado prisionero a España. Tenesor fue bautizado como Fernando Guanarteme, el 30 de Mayo, día de la Comunidad Autónoma de Canarias, en una ceremonia que destacada por algunos historiadores como el primer pacto entre una nación europea y otra de ultramar. A consecuencia de ello volvió a Gran Canaria como poderosa herramienta de apaciguamiento de los belicosos naturales y como aliado en la finalización de la conquista de otras islas.
Muchos de los aborígenes que quedaron, entroncaron con apellidos castellanos por una hábil política de casamientos, entre las que destacan los matrimonios de miembros de la corte aborigen con los Trejo, los Bethencourt y los Guzmán entre otros que configuran una población mestiza, aunando lo mejor de la nobleza de los naturales con la hidalguía de los conquistadores.
La creación de la parroquia de Santiago de Gáldar en la década de los 80 del s. XV, significó la refundación cristiana de la población, presidida por el entonces Obispo Juan de Frías. De hecho, la de Santiago fue una de las parroquias de primer cuño en la isla, junto con las de San Juan en Telde y Santa Ana en Las Palmas, consolidando la continuidad de la Villa como cabecera político administrativa del tercio noroccidental de Gran Canaria.
Con el pasar del tiempo, fueron segregándose otras parroquias y municipios, algunos de los cuales rivalizó con fuerza en el liderato de la comarca histórica de Gáldar como motor económico y demográfico.
A pesar de todo, Gáldar supo mantenerse como población importante durante las crisis políticas y económicas de finales del s. XVI y el s. XVII, manteniendo numerosas señas de identidad, como demuestran las crónicas al reflejar el orgullo de los pobladores locales por vivir mayoritariamente en cuevas y evidenciar la pervivencia de numerosos hitos propios del núcleo prehispánico, como el palacio, la torre o la plaza cercada de la antigua Agáldar.
A finales del siglo XVIII, Gáldar vive un momento de esplendor gracias a su privilegiada situación comercial y a la revitalización agrícola y cultural. Estrechamente vinculada a los círculos mercantiles e intelectuales de Tenerife, la Gáldar del momento inició una remodelación urbana sin precedentes que duraría durante buena parte de la centuria posterior y cambiaría definitivamente la imagen de una población estrechamente vinculada a su fisonomía prehispánica para fijar las bases del actual modelo urbano de la Ciudad.
En este sentido, la construcción de un nuevo templo y la reconfiguración de la plaza fueron elementos destacados que condicionaron severos cambios en la estructura física y funcional de la Villa.
Del prestigio de la Villa en el s. XIX, nos hablan la elección de la misma como Sede provisional de la Audiencia en 1812, la instauración de la Cabeza de un partido judicial en 1821, privilegio arrancado décadas más tarde por la fuerza gracias a la connivencia de intereses entre familias de Guía y Las Palmas, la fundación Real del Teatro en 1847, la creación de la Ayudantía de Marina en 1859 en la que queda patente la pervivencia del orgullo por el pasado local.
Los primeros años del s. XX fueron también intensos y de inusual actividad constructora en Gáldar, recientemente elevada del rango de Villa a Ciudad, dejando varios ejemplos de arquitectura ecléctica y modernista en una ciudad cuya población vivía aun en un porcentaje elevado en Casas Cueva, pero que vivía cambios acelerados gracias a la implantación de entidades bancarias y firmas empresariales extranjeras en un marco de crecimiento agrícola sin precedentes.
Tras la crisis de la contienda Civil, el despegue económico gracias al monocultivo del plátano dio un vuelco irreversible a la fisonomía de la Ciudad, acelerado en los últimos treinta años con el pujante desarrollo productivo y mercantil del municipio que acabaría por convertirla en la ciudad de mayor crecimiento y en el motor económico de la comarca. Las parcelas de suelo agrícola en el interior de la Ciudad comienzan a ser construidos, y los cuestionados estilos de la segunda mitad del s. XX hacen su aparición configurando un centro histórico difuso, complejo y extraordinariamente variopinto.
Tras la emancipación de varios municipios y parroquias, el municipio ha quedado configurado como un territorio de algo menos de 70 Km2, que se extiende desde la costa hasta el centro de la isla ofreciendo una variada gama de paisajes.
El pasado histórico del territorio se refleja en el sentir orgulloso y altivo de sus habitantes y la mayor concentración de yacimientos arqueológicos del Archipiélago, algunos de los cuales gozan de merecidísima reputación por su singularidad y riqueza. El propio escudo de la Ciudad, y la presencia de numerosos hitos culturales aborígenes mantienen vivo en el imaginario colectivo de los residentes la vinculación con su historia prehispánica.
Lugares de interés historico-cultural
La ciudad de Gáldar fue sede de uno de los antiguos reinos de la isla (Guanartematos), cuya existencia se recuerda en el núcleo urbano aborigen conservado en el Parque Arqueológico de la Cueva Pintada, uno de los principales hallazgos del arte rupestre del área atlántica, cuyo significado profundo está todavía sujeto a múltiples teorías, y que actualmente ha terminado de restaurarse y vuelve a estar abierto al público con una importante infraestructura orientada a guiar e informar al visitante sobre la misma. También sorprende la disposición de tumbas y demás construcciones de la necrópolis de La Guancha, una extensión reducida en la actualidad a 24.000 m2 en la que podemos observar cómo eran los mausoleos de los antiguos pobladores de la isla, la residencia de Guayres (nobles encargados del control de pequeños núcleos de población) y Harimaguadas ( probablemente sacerdotisas que participaban en determinados ritos propiciatorios y que gozaban de una posición social privilegiada), así como sus túmulos funerarios.
En la Iglesia de Santiago de los Caballeros se conserva "la pila verde" donde bautizaron a los antiguos canarios al ser convertidos al cristianismo tras la conquista; ésta se tiene como regalo de los Reyes Católicos al último rey de Gáldar. Como reflejo de la brillantez cultural y la preponderancia política de este asentamiento aborigen, y una buena muestra de la importancia del proceso de aculturación que los europeos aplican en Gran Canaria, cabe destacar el dato de que el Templo de Santiago de los Caballeros se levantó sobre el que fuera el "castillo-palacio" del Guanarteme, su residencia regia. Los primeros planos de esta construcción fueron trazados por Antonio José Eduardo, que traspasa la dirección de las obras a su hermano Diego Nicolás, con el que colabora el Maestro Patricio García. Aunque el Templo conserva rasgos barrocos, es el edificio que inaugura el neoclasicismo en las islas. Dispone de un noble frontis neoclásico labrado en piedra dorada y de un verdadero tesoro en obras de arte, destacando varias imágenes del escultor Luján Pérez, la Virgen de los Dolores, la del Rosario, la de la Encarnación, la Imagen de Jesús Nazareno, la Inmaculada, San Sebastián.
La Iglesia se estructura en una planta monumental rectangular, dividida en tres naves y capillas laterales. La espectacular fachada se estructura en dos cuerpos y un remate central, flanqueado por dos torres de sección cuadrada, dominando la robusta severidad. Las torres fragmentan su alzado con tres cuerpos de sección cuadrada.
Como ha sucedido en otros municipios, la Iglesia de Santiago de los Caballeros se levanta sobre la pequeña ermita que en los albores de la conquista realenga es construida y que termina siendo derribada debido a sus proporciones reducidas que no permiten albergar al conjunto de la población, y debido a la pobreza de sus materiales. En 1826 se produce la apertura al culto del tercer Templo, realizándose ésta sin estar aún terminado.
Lugares de interés general de Gáldar
Situación Geográfica
Gáldar se encuentra situada al Noroeste de la isla de Gran Canaria, teniendo el término municipal una extensión de 67’6 Km2, lo que lo hace ser el más extenso de la Comarca Norte.
Su perímetro se asemeja a un triángulo muy irregular con vértice muy afilado que penetra hacia el centro de Gran Canaria, por encima de los 1.700 metros de altitud, de ahí que desde el punto de vista agrícola abarque todas las zonas climáticas representativas de la isla.
El término municipal de Gáldar esta limitado geográficamente por:
Símbolos
Escudo heráldico
El escudo municipal de Gáldar fue aprobado por Decreto de 26 de julio de 1956 (publicado en el ).
Medio partido y cortado. Primero, de gules, una corona antigua de oro; segundo, de plata, un león de púrpura; tercero, de sinople, una torre de oro cargada de una cruz de Santiago, acolada de una palmera de oro y acompañada de otras dos, resaltadas por sendos canes rampantes en su color. Bordura de gules con ocho pares de magados en su color puestos en aspa. Bajo la punta, cinta de plata con la leyenda “Reyes o Guanartemes” en letras de gules. Al timbre, corona real abierta.
La corona antigua del primer cuartel, así como los magados (armas aborígenes) y la leyenda de la cinta, aluden al antiguo Guanartemato de Agáldar del que Gáldar toma su nombre. El león de púrpura está tomado de las armas de Castilla. La torre alude a la construcción defensiva que existió en el municipio, y lleva la cruz de Santiago por ser este santo su patrón. Las palmeras y los perros están tomados del escudo de Gran Canaria.
Actualmente su uso se restringe a actos institucionales. El escudo ha sido sustituido por la nueva como marca del Ayuntamiento de Gáldar.
Bandera
La bandera de Gáldar es verde, con tres franjas horizontales amarillas a lo largo del tercio superior; en el centro del resto del paño, el escudo municipal.
Información económica
Según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) a finales de 2022 el 18 % de la población galdense trabajaba en el sector primario, el 5,6 % en la industria, el 20.4 % en la construcción y el 56 % en el subsector servicios.
El sector agropecuario de Gáldar fue hasta hace unos años la actividad económica más fuerte. El cultivo de la caña de azúcar, luego el de la vid y posteriormente el de la cochinilla, cedieron su supremacía al del plátano, situándolo como el primer municipio productor de la isla, que se combinó con el de tomates, cebollas, papas o patatas y maíz, así como flores y berenjenas. En la actualidad la superficie destinada a la agricultura es de 1 694 hectáreas de las que 665.94 se dedican al cultivo de cereales, leguminosas y pastizales; 630,42 al de plataneras; 164.74 al de papas; 72.36 al de hortalizas; 64.57 al de flores y plantas ornamentales; 33.82 al de tomates; 27.59 al huerto familiar; 19.35 a frutales templados; 8.41 a cítricos y 4.12 a frutales subtropicales, y el resto a otros cultivos que no superan una hectárea de superficie.
La ganadería también se configura como una actividad importante en la vida del municipio con 9 777 cabezas de las que 4.380 son de caprino, 3 506 de ovino, 1 594 de bovino y 297 de porcino. La elaboración de quesos de leche de oveja y flor gozan de gran prestigio desde antaño, siendo uno de los productos característicos del destino.
La actividad comercial e industrial es pujante en el municipio. En el siglo XIX destacó el auge comercial del puerto de Sardina, situándose entre los de mayor movimiento del archipiélago, solo superado por los de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.